En vacaciones es importante haber desconectado, saber que son una especie de paréntesis en nuestra rutina anual, un espacio diferente donde cambia todo: horarios, relaciones, paisaje, costumbres…
Más allá de cuándo hayamos tomado vacaciones, o de cuánto hayamos viajado, para la mayoría de nosotros, en septiembre toca volver a la normalidad, a la rutina. Y esto es algo que a veces puede estresarnos, aunque debemos tener claro que también podemos seguir disfrutando de la vida el resto del año, disfrutando del trabajo.
Prepararse para este retorno suele llevarnos un tiempo, variable según cada uno, porque todos somos diferentes, y es importante llevarlo a cabo de manera pausada y sin agobios.
A VECES NOS CUESTA VOLVER AL TRABAJO…
Los seres humanos somos complejos. No somos individuos, sino sujetos divididos en una parte consciente y una parte inconsciente. En cada uno hay varias tendencias, una que quiere y otra que no quiere, una que desea y otra que se resiste.
Y es que, a veces, no estamos en la realidad material, sino que estamos en nuestra realidad psíquica, que es la que realmente nos afecta, porque en estos casos la realidad material está lejos de poder verse.
Hay mucha gente que sufre el llamado síndrome post-vacacional, también conocido como estrés o depresión postvacacional, es un concepto que se refiere a la ansiedad o presión emocional que debemos afrontar al readaptarnos a las tareas laborales después de un período vacacional.
En muchas personas esta vuelta a la actividad normal no supone ningún trastorno, incluso puede representar un aliciente, ya que vuelven con ilusión a la actividad productiva, en especial para quienes el entorno laboral es favorable y se compone de actividades gratas y creativas con un desarrollo de relaciones sociales satisfactorias.
La readaptación a la vida laboral después de las vacaciones incluye cambios de horarios, de obligaciones y de estilo de vida en su conjunto. Todo ello conforma un proceso normal de adaptación, que en algunos casos llega a ser más intenso y produce en quien los sufre molestias psicológicas y/o físicas.
Es más productivo acudir a terapia psicoanalítica para resituarnos en el lugar en que debemos estar y donde nuestro trabajo puede generar crecimiento y aprendizaje.
CÓMO SABER SI ESTOY ESTRESADO
Hay diversos síntomas, que podríamos clasificar en dos grupos. Los síntomas más comunes a nivel emocional son:
- Disminución del rendimiento
- Falta de motivación, tristeza, apatía, decaimiento
- Falta de energía
- Dificultad para concentrarse
- Cambios bruscos de humor
- Cesación del interés por el mundo exterior
- Estado de ánimo profundamente doloroso
Pero también pueden producirse síntomas somáticos:
Palpitaciones, sudoración, aumento de la frecuencia cardiaca, temblores, dolor de espalda, mareos, malestar gástrico, cansancio, insomnio, rechazo a la comida, pérdida de interés sexual, etc.
Cuando estos síntomas se alargan sin que ningún tratamiento médico los calme, hay que deducir que su origen no es orgánico y están encubriendo un cuadro depresivo.
Estos signos y síntomas de estrés se manifiestan con mayor frecuencia en las mujeres, probablemente por desarrollar actividades en un entorno socio-familiar de mayor presión.
Cuando una persona cae en una posición depresiva o melancólica es porque hay en ella una tendencia a esa posición psíquica. Es decir, tiende a quedarse apegada al pasado, a lo perdido, a la añoranza de aquella situación que ya no está.
Esto es lo que ocurre con la depresión posvacacional, que el sujeto se queda fijado en ese tiempo pasado y no puede disfrutar del presente.
Es un proceso inconsciente, pero no es voluntario. El sujeto se da cuenta de lo que le está pasando, pero no puede controlarlo.
En este punto, la presencia de un psicoanalista puede ser de vital importancia para poder encontrar los caminos que le devuelvan a la realidad.
POR QUÉ OCURRE ESTO DESPUÉS DE LAS VACACIONES
Las vacaciones, generalmente, son un tiempo placentero, diferente a la rutina laboral y familiar. Una etapa anhelada durante el resto del año, generalmente tranquila y que se siente con cierta libertad. En este caso, la vuelta al trabajo puede ser sentida como una interrupción molesta.
Vuelven las relaciones con los compañeros, la obediencia al jefe, el horario que hay que cumplir, las tareas a realizar… Y todo eso produce una cierta tensión a nivel psíquico.
A veces, el síndrome posvacacional se manifiesta como estrés, ansiedad. Esto ocurre en sujetos que se anticipan demasiado, no pueden estar en el momento presente. Están de vacaciones pensando en el trabajo y, después, están en el trabajo pensando en las vacaciones. Son personas que no toleran la incertidumbre, quieren saber qué va a pasar, lo cual es imposible.
Aunque también puede darse el caso contrario, es decir, que las vacaciones hayan sido penosas, ya sea por problemas de salud, por la compañía, por lo sucedido, etc. Volver al trabajo, en este caso, puede significar alivio, puede ser una salvación.
LA MEJOR MANERA DE VOLVER AL TRABAJO
El trabajo, el trabajar, implica muchas cuestiones psíquicas que nos afectan de múltiples maneras.
La capacidad de trabajar es uno de los criterios de salud para el psicoanálisis y cuando una persona está afectada en su capacidad de trabajar podemos decir que es efecto de un conflicto psíquico. Por tanto, podemos decir que una persona está sana si su capacidad para amar y para trabajar en la realidad no está afectada.
Lo normal es disfrutar de las vacaciones, y es importante aprender a retomar la vida laboral y personal de una manera saludable.
El tiempo que utilizamos para el ocio está incluido en el tiempo de trabajo. Si no hay tiempo de trabajo, no hay tiempo de ocio, no podemos pensar el ocio si no hay trabajo. Por eso, cuando uno vuelve de vacaciones tiene que empezar a planificar su ocio como parte de su planteamiento vital.
Ocurre que, a veces, la depresión posvacacional no tiene tanto que ver con volver al trabajo como retomar la rutina cotidiana, aunque se proyecte en el trabajo. Retomar los horarios, las obligaciones familiares, con los hijos, todas esas cuestiones personales que producen tensión en el sujeto.
En realidad, a nivel psíquico, el trabajo nos salva de la tendencia al principio del placer que, llevado a sus extremos, enferma y mata. Es la tendencia del aparato psíquico a la tensión cero, y hay que renunciar a ella porque, en el extremo, significa la muerte.
Gozar del trabajo, de las actividades cotidianas, del deporte, de las relaciones personales, de los libros implica transformar esa tendencia negativa que nos lleva a la pasividad. Se sublima, se transforma en algo productivo que implica crecimiento personal y profesional.
En conclusión, sobre el trabajo se ha dicho casi de todo y desde todos los puntos de vista. Sólo queda por saber qué es lo que cada uno de nosotros decidimos para nuestra vida. Y para poder esto, el psicoanálisis es la mejor herramienta.
LA TERAPIA PSICOANALÍTICA ES UNA AYUDA EFICAZ
Para el psicoanálisis, lo que determina es siempre el futuro. Cualquier situación perjudicial para el sujeto puede transformarse en algo beneficioso, porque la vida está determinada por el siguiente paso, la siguiente frase. El melancólico se detiene en el pasado, se queda atrapado en algo que sólo existe en su pensamiento. El psicoanálisis posibilita cambiar nuestra manera de percibir la realidad.
No es el pasado el que determina la vida del sujeto, es el futuro. No importa de dónde venga uno, qué padres tuvo, dónde nació, cómo fue su infancia… Lo importante es lo que se dice, porque la vida se construye frase a frase.
El tratamiento psicoanalítico ofrece al paciente depresivo la posibilidad de salir de la enfermedad que lo aprisiona.
Hemos dicho que ha sufrido una pérdida de objeto, pero que no sabe lo que con ese objeto ha perdido realmente. Y que el objeto ha ocupado el lugar del yo, atrayendo hacia sí toda la atención del sujeto, impidiendo de esa manera la relación con la realidad.
Liberar esa carga libidinal aferrada al objeto perdido es recuperar la ilusión por las cosas, por la gente, por la vida.
Con la terapia psicoanalítica, el mundo vuelve a aparecer para el paciente. Conseguir una mejor calidad de vida está al alcance de todo aquél que quiera mejorar.
El psicoanálisis es un instrumento eficaz para ayudarnos a detectar nuestras resistencias a la hora de realizar las tareas, las ambivalencias respecto a la actividad que realizamos, los impedimentos ideológicos que nos impiden amar el trabajo.
Los seres humanos necesitamos la ayuda de otros y, en este caso, de un especialista que nos dé los instrumentos para trabajar en la realidad y poder modificar nuestra mirada respecto a lo que nos rodea.
Porque cuando uno se transforma con el trabajo en las sesiones, se transforma también la relación que mantiene con el mundo: con su familia, sus amigos, con el propio trabajo.
Si uno está en análisis, puede construir su humanidad, porque aprende cómo funcionan sus propios procesos inconscientes y, además, escucha y ve de otra manera lo que sucede a su alrededor.