Acaba de empezar otro curso escolar, y con él toda la rutina de vuelta al colegio, el instituto o la universidad. A veces es inevitable preguntarse sobre la manera correcta de enfocar la formación de los niños y jóvenes, cómo hacer para que saquen el mayor provecho de ella para su trayectoria vital en nuestra sociedad.

 

En este sentido, el psicoanálisis puede darnos respuestas adecuadas a los conflictos más comunes a la hora de enseñar/aprender.

 

EL PRIMER LUGAR DONDE SE APRENDE ES LA FAMILIA

Es un tema muy importante, porque la forma como uno puede llegar a aprender y, sobre todo, la educación que recibe, condiciona la vida de las personas. La educación no sólo se gesta con el conocimiento, con la formación en el instituto, en el colegio, universidades. La educación es algo que uno tiene que ir aprendiendo y el primer lugar es en la familia. 

En la familia vamos a aprender cuestiones fundamentales para nuestra vida psíquica y nuestra vida social.

Cuando somos pequeños somos como una placa sensible. Todo lo que va llegando impacta en nosotros, dejando una huella profunda. Al principio somos todo instinto, necesidad, pulsión de comer, que me satisfagan todo, porque el niño no tiene todavía límites a su autoerotismo. Tampoco tiene independencia para poder elegir qué quiere comer. Es todo demanda. Eso que se va imprimiendo en él va a ir dejando huella. Ahí se va forjando su psiquismo, su personalidad.

 

Huellas que se van a ir transformando, que se van a ir sustituyendo unas por otras y que hay algunas que quedan muy fijadas, pero hay otras que desaparecen, que se van a ir tornando en nuevas formas y maneras de hacer en la realidad, porque, si no, siempre seríamos iguales a nosotros mismos. Lo que aprendimos en la infancia tiene peso, pero no es determinante. No es algo que condicione toda la vida. Si yo aprendo una cosa distinta en el transcurso de mi vida, puedo modificar lo aprendido en esa infancia.

 

Todo se suma, de manera que se transforma lo anterior. Los nuevos aprendizajes son como nuevas capas que se van poniendo sobre las anteriores y se transforma lo anterior; por eso el ser humano tiene esa capacidad de transformarse con trabajo. Si no se hace un trabajo, esos impulsos infantiles tienden a expresarse. Realizando un trabajo se puede sumar a esa tendencia infantil nuevas formas de hacer las cosas que nos hacen diferentes.

 

Esa placa sensible que va percibiendo todo lo que recibe dentro de su psiquismo, en el transcurso del tiempo va sumando otros conocimientos, se va transformando con ellos y va aprendiendo.

 

EL DESEO COMO MOTOR DEL APRENDIZAJE

 

Tenemos que marcar un concepto, y es que la enseñanza es imposible. Es imposible enseñar, lo que se enseña, lo que se transmite, es el deseo por aprender. Es el otro el que aprende, no yo que le enseño, no puedo enseñar a nadie, es el alumno o el niño el que va aprendiendo sobre lo que yo puedo llegar a mostrarle. Ése es uno de los errores de la educación actual, que se cree que se puede enseñar.

 

Porque la educación vendría a tener un papel más bien auxiliar o de favorecer esas tendencias con las que venimos. Ya nacemos con una disposición a ser sujetos del lenguaje, sociales, humanos. La educación viene a auxiliar esa tarea, a poner los límites a los instintos animales, a civilizar.

 

Para poder acceder a la civilización tengo que renunciar a esos instintos infantiles: De egoísmo, erotismo, narcisismo; determinadas tendencias sexuales infantiles que en los niños son normales, pero después el adulto las tiene que coartar para poder acceder a la sociedad. No se puede enseñar, sino que el niño va a tener que ir aprendiendo de la vida cotidiana, en el colegio, en la familia… En el encuentro con los amigos, con el profesor, con la primera noviecita.

 

El deseo, que es el motor de la vida, tiene que estar a favor del aprendizaje, porque a veces está en otro lugar. No es que no esté, eso no existe. Además, hay que tolerar que venimos a un mundo hecho donde hay un montón de cosas de las cuales nos podemos beneficiar gracias a la investigación, al desarrollo de miles de millones de seres humanos que han hecho ese trabajo para nosotros. Hay que estar agradecidos.

 

LA CURIOSIDAD INFANTIL

 

Esas primeras investigaciones sexuales infantiles, ese deseo de saber qué es eso de lo sexual mueve su deseo de investigación, las ganas de aprender, de saber. Es montado en esa curiosidad sexual infantil, como uno constantemente va aprendiendo y va investigando porque es la tendencia a investigar qué pasó ahí. Qué hacen los mayores, qué es eso, de dónde vienen los niños, qué somos, etc. Todas estas preguntas forman parte de esa investigación sexual infantil necesaria en todos.

 

Cuando la educación es restrictiva con esas tendencias sexuales en los niños, se está coartando el deseo de saber.

 

Porque si les reprimimos sexualmente también hay una represión a nivel de pensamiento. A los niños no hay que anticiparles nada, pero sí que hay que contestarles a las preguntas que hagan de una manera saludable, sin engañarles. Al final van a aprender de una forma o de otra lo que tienen que aprender, lo que todo adulto tiene que aprender para constituirse como adulto con una sexualidad adulta dentro de una sociedad.

 

Aceptar los límites que nos va poniendo la vida, las situaciones en las que uno se encuentra. No es que hayamos pasado por esto cuando éramos niños solamente, aprendemos siempre, es un proceso continuo de aprendizaje. Además, se aprende en acción. A veces decimos que no hacemos algo porque no sabemos, pero es haciendo como se aprende.

 

Para aprender hay que tener una posición un tanto pasiva, en el sentido de que hay que dejarse penetrar por eso nuevo que es diferente a lo que pienso y conozco. Todo conocimiento que uno va adquiriendo viene a recolocar lo que está ya aprendido.

 

Es una actitud pasiva frente al conocimiento; dejarse penetrar con movimiento, en acción. Si no me siento a leer un libro, no puedo llegar a dejarme penetrar por lo que me dice ese libro.

 

EL OLVIDO Y EL PERIODO DE LATENCIA

 

Dentro del desarrollo psicosexual de cada uno de nosotros hay un periodo de olvido. Entre la sexualidad adulta y la sexualidad infantil tiene que haber represión de los instintos, tienen que ir a lo inconsciente, se olvidan. Viene un período de latencia, olvidando, aprendiendo la sexualidad y en la fase de la pubertad aparece de nuevo.

 

En ese período de latencia, gracias a la amnesia infantil, los niños son como pequeños científicos. Toda esa energía sexual reprimida da lugar a la capacidad de sublimación, de poder utilizar esa energía con otros fines que no son sexuales. Es la etapa más importante del aprendizaje, entre los 5 y 14 años. Ahí se aprenden cuestiones fundamentales adquiridas por la civilización durante muchos siglos.

 

Ese periodo sirve para que en la adolescencia aparezca la sexualidad adulta. Ahí es donde se establece la diferencia sexual. En la infancia hay papá y mamá y en la

adolescencia aparecen hombre y mujer; los cuatro significantes fundamentales para todo ser humano.

 

En ese paso de la sexualidad infantil a la adulta se produce un pasaje del autoerotismo a tener un objeto sexual externo. Al principio todo es consigo mismo para satisfacer sus necesidades. La educación va limitando hasta que el niño escoge un objeto en el exterior. Luego hay un paso desde la sexualidad infantil que es fragmentada, decimos que el niño es un perverso polimorfo, que goza con todo y es exhibicionista.

 

Perversiones que en el niño son normales, pero después hay que ir coartándolas de manera que esos impulsos sexuales parciales, en el adulto se van dirigiendo hacia la zona genital que es la que está encaminada a la procreación.

 

Todo eso hay que aprenderlo, no hay nada innato en nadie. Hay que aprender a amar, a aprender, a leer, a comer…

 

MECANISMOS PSÍQUICOS EN LAS DIFICULTADES PARA APRENDER

 

Respecto al tema de las recuperaciones, recuperar los exámenes, puede producir una fijación, un cierto pesimismo. Puede parecer que es recuperar el amor de mamá. Hay alumnos que no pueden salir de las recuperaciones. Hay que estudiar cada caso de fracaso escolar, puesto que puede implicar un fracaso frente al amor de mamá. Llegó mi hermanito y nunca más lo pude recuperar.

 

El sujeto siempre hace todo para alguien, también el fracaso. Los éxitos son siempre para alguien, por ejemplo, para mis padres que esperan de mí que sea alguien grande en el mundo. Hay que contar con el deseo de los niños de ser adultos. Todo tiene dedicatoria. somos tan sociales que todo lo que hacemos es para alguien, hasta un síntoma, una enfermedad, todo.

 

A veces son pequeñas venganzas. ¿Te portaste mal conmigo? pues ahora vas a cargar conmigo toda tu vida. Y es que hay que tener en cuenta la agresividad, porque es como todo en el ser humano, es cuestión de cantidad. Si me paso, deja de ser algo que hace impulsarme hacia el estudio, el conocimiento. Esa cuota de agresividad es necesaria para abrir el libro y ponerme a leer algo que desconozco.

 

Se trata de combinar el papel pasivo y el activo. Por una parte, hay que penetrar en esa posición de «voy a leer, a estudiar» y luego dejarme penetrar por los textos y los conocimientos. Es una relación sexual en toda regla. Sexual es todo: cómo estudiamos, cómo caminamos, cómo pensamos. Si uno no se ha reconciliado con lo sexual, también puede resultar difícil estudiar y aprender. Muchos fracasos escolares, laborales o profesionales -porque en cualquier profesión se está en constante aprendizaje- pueden venir de ahí. A todo el mundo le cuesta aprender, transformarse, cambiar.

 

Si hay aceptación de la ley, se es humano. Hay que salir al mundo a buscar a otros humanos, otros pensamientos diferentes a los familiares. La familia sirve de puente, del primer grupo social donde hemos aprendido cosas que son fundamentales, pero también pueden estar equivocadas.

 

Además, también pesa la ideología dominante que viene de las instituciones, de los medios de comunicación, de la escuela, de la Universidad. Pero luego hay otros pensamientos que uno puede sumar a la ideología que ha recibido. Pensamientos más modernos que nos hacen destacar dentro de esa ideología dominante por pensar de una manera más novedosa.

 

Pero a veces, precisamente por pensar de una manera más novedosa, uno siente que es raro… Cada vez que aprendo y me convierto en otro, parece que mato a una parte de mí, al que yo era. Pero hay que ir desprendiéndose de eso, porque para que algo nazca, algo tiene que morir. ¿Estamos decididos a nacer todos los días a un nuevo conocimiento, a un nuevo aprendizaje, una nueva relación?

 

Hay momentos donde se produce un anudamiento nuevo, cualquier frase que nos digan puede hacer que ocurra. Todo el conocimiento que se ha producido hasta ese momento se anuda con esa frase, pero porque yo estoy en posición de aprender.

 

Lo difícil es no cambiar, seguir siendo igual a mí mismo. Si quiero retener, inmovilizar toda esa energía que está en movimiento, puedo provocar enfermedad.

 

El psicoanálisis ayuda a transformar esas cosas que uno siente como más difíciles de cambiar, y es especialmente eficaz en los periodos de crecimiento del humano.

 

Muchas personas llegan al análisis porque les queda una asignatura o dos asignaturas de la carrera que no pueden terminar. Hay un obstáculo con terminar la carrera, es decir, con el final, con no aceptarse mortales. No puedo terminar la carrera porque me recuerda que algún día voy a morir. Si mantengo la asignatura viva, soy inmortal.

 

Lo mismo pasa con las relaciones, tengo que aprender a sustituir. He suspendido un examen, no pasa nada, vayamos al siguiente. Uno lo sabe inconscientemente, que por mucho que alargue la asignatura igual se va a morir. Ésa es la frustración, por eso conviene aceptar la mortalidad, estudiar bien, terminar la asignatura y arrancar a la vida, continuar. Hay un saber no sabido en el humano que hay que ir construyendo.

 

Yo sé que, si alargo esto, sigo viviendo con papá y mamá, me siguen pagando todos los gastos…pero hay otras cosas a las que estoy renunciando. El vacío más grande está en el pasado, no en el futuro. En el futuro todo está por hacer, por construir. Todo depende de mí, de mis relaciones, de mis gustos, de mi trabajo, mis deseos.

 

También, si se es muy ambicioso y se tiene poca capacidad de trabajo, uno se enferma. Hay que ir viendo cuál es la capacidad de trabajo de cada uno, midiéndola con su ambición. Es otra cuestión que hay que ir trabajando en el proceso de aprendizaje.

 

Conviene acercarse a la realidad, para darse cuenta de que no es tan desagradable, que tiene cosas buenas. Aunque haya ocurrido una catástrofe en la realidad, no importa. Estaba en mal camino, vayamos por otro. Tolerar esto es muy importante, porque se aprende cometiendo errores, es parte del aprendizaje.  Si acepto que soy un sujeto mortal, humano, y que los humanos cometen errores para aprender. Pero si no lo acepto, cometo un error y me vuelvo loco, ya no puedo aprender, bloqueo todo posible aprendizaje.

 

En cualquier caso, debo tener en cuenta mi participación en lo que me pasa en la vida. También en el error; algo no sabía y ahora lo sé.  Ahora voy a cometer otros errores diferentes. Nuevos. voy a cometer el error de ser feliz. Voy a cometer el error, porque para mi familia es un error, de ser un hombre productivo; de ser una mujer deseante. Voy a traicionar a mi familia.

 

Lo que sí está claro es que no hay que detenerse. Cada uno a su paso, a su ritmo, a su forma, a su gusto. Lo que permita su disposición. Sin querer ser mejor de lo que somos, ni peores.  Descubrirse siendo, porque uno no es. Son los resultados de su trabajo los que van a definir quién es. Vamos a descubrir que no somos nadie, todo depende de lo que hagamos.

 

EL NARCISISMO COMO OBSTÁCULO AL APRENDIZAJE

 

Esa idea de que tenemos que saberlo todo es un impedimento para el aprendizaje, es narcisista. Aunque el narcisismo protege al ser humano, le hace cuidarse, impide que metamos los dedos en el enchufe o en el fuego, etc., cuando el narcisismo está exacerbado, nos impide aprender.

 

Cuando se es muy narcisista, el sujeto no deja que nada de lo nuevo le llegue, le toque y le pueda transformar. Eso hace obstáculo al aprendizaje, dificulta la transformación personal. Cada nuevo aprendizaje que entra en lo psíquico -que de verdad se aprende- nos transforma, ya no somos los mismos.

 

Ése es el fundamento del psicoanálisis, es como una post educación. Llegamos con un montón de cosas aprendidas que nos dan problemas en la vida y en terapia tenemos la posibilidad de aprender nuevas cosas. Actúa como una escritura sobre la que uno traía anteriormente y creía inmodificable.

 

Es un cuestionamiento que nos viene de la realidad. Nos dice que no somos completos, que estudiemos más, que leamos más. La herencia cultural, el conocimiento científico están ahí, pero uno tiene que hacer un trabajo para olvidarlo. El mecanismo del olvido en el aprendizaje es muy importante. Hay que diferenciar entre el conocimiento y el saber.

 

La conciencia es un órgano de percepción y no retiene. El que hace que eso se fije en uno es el inconsciente. Si tuviésemos eso en cuenta, exigiríamos menos a los alumnos a la hora del aprendizaje. Cuando te dicen que te lo aprendas de memoria es de manera consciente, y el verdadero aprendizaje es inconsciente.

 

Si vamos por la vida con “mucha personalidad” no nos dejamos penetrar por nada. Y a veces, las frases de la madre hacen de impermeable a nuevas frases, porque trabajan para el narcisismo. También al que peor le va es muy narcisista; ser el peor para su mamá.

 

Las mismas disposiciones son las que llevan a sacar un 10 en el examen o un 0. Es lo que cada uno hagamos con eso; si lo hemos podido llevar a un proceso de sublimación que requiere trabajar en el mundo real, realizando el trabajo necesario para esa disciplina o para ese arte.

 

LOS CELOS Y LA ENVIDIA

 

Es importante tolerar esos celos que nos produce el hecho de que el mundo ya estaba hecho antes de que nosotros llegáramos y que, además, cuando muramos va a seguir funcionando. Eso hay que aprender a tolerarlo para poder recibir todo lo que nos da este mundo. Si no, al final nos limitamos. Somos envidiosos, celosos. Queremos destruir lo construido, lo que han hecho por nosotros lo queremos destruir. “No voy a leer ni un libro porque me da envidia que este autor haya escrito 3000 páginas para mí, no lo puedo tolerar”.

 

Es importante para aprender, para recibir, analizar los celos y la envidia; pero también para transmitir. No se transmiten conocimientos, se transmite el deseo por una materia. Eso es lo que pueden tomar los alumnos, el deseo por estudiar.

 

Que no es lo que suele pasar en los centros educativos, no existe la transmisión del deseo. Existe la transmisión de conocimiento, entonces los alumnos van aburridos a clase, no quieren saber nada, faltan. Y el profesor va a cubrir el tiempo de trabajo, nada más.

 

En términos generales no se piensa la educación como que el otro es un ser humano con todo su psiquismo complejo y que tiene que adquirir ese conocimiento, pero a través de su deseo. Si no hay deseo, tú no se lo puedes imponer ni enseñar, sino que es otro el que tiene que hacer ese trabajo de aprender. Entonces hay que transmitirle el deseo.

 

Y hay otra cosa con los educadores que es necesario cuidar, que es la envidia a la juventud de los educandos. Son personas que están en pleno crecimiento, con esa energía, esa juventud; tienen todo por delante. Y nosotros por delante tenemos menos camino. La envidia es un sentimiento primitivo muy infantil, no ayuda a crecer.

 

Sería diferente sentir celos, que se pueden transformar en cierta admiración, haciendo un trabajo, se puede convertir los celos en admiración. Si nos damos cuenta de que hay un deseo en los celos. Desearía eso que el otro tiene. La envidia es querer romper lo que tiene el otro, porque yo no lo puedo tener, y además a mí no me sirve. Eso es la envidia; al final el que se rompe es uno mismo.

 

EL PAPEL DE LOS EDUCADORES

 

A veces, los educadores niegan en ellos su propia sexualidad infantil, no ven en los niños o adolescentes es porque esa amnesia infantil de la que hablamos también hace efecto en ellos. Han olvidado toda su sexualidad infantil y hay un exceso de presión sobre ello. No quieren saber nada de eso ni de que eso les pasa a los niños.

 

Entonces, el psicoanálisis para los educadores es fundamental. Conocer cómo funciona el proceso de desarrollo psicosexual de los niños y jóvenes y cómo les ha afectado a ellos mismos.

 

Hay que tolerar el discurso del otro diferente frente al mío, que me viene a impactar, a movilizar, a trastocar, un poco a herir en algunos casos. Es todo a través del lenguaje; por eso es tan importante el discurso de los profesores frente a los alumnos. Es todo a nivel simbólico. Hay que aprender sin necesidad de que el profesor, la madre o el padre estén pegados al alumno.

 

Porque si no, el niño no hace los deberes y a veces los padres se los hacen. Eso se da cada vez más. “Llego del trabajo y me tengo que poner a hacer los deberes con los tres niños hasta las diez de la noche”. Eso es porque en la educación cada vez van pidiendo más implicación de los padres, pero lo hacen mal.

 

No podemos pensarnos como sujetos aislados, todos somos sujetos sociales. Dentro de la comunidad educativa cada individuo tiene su función, a nivel social. No tengo que querer transformarlo todo, tengo que querer transformar mi realidad, que es donde tengo el radio de acción, porque querer cambiarlo todo es una especie de locura.

 

A veces es para no transformarse uno, que quiere transformar todo lo demás. Es para no cambiar la manera de concebir el aprendizaje, el deseo, el papel del amor. Siempre es a través del amor como se desea entrar en un campo, porque ahí se establece una transferencia con el profesor. Es un amor social en el que entramos y en el que podemos dar. El profesor también necesita de ese amor a los alumnos.

 

Cada niño, cada adolescente, tiene un ritmo de aprendizaje. Ahora se dice mucho esto, pero no sabemos si se tolera todavía. Aunque los profesores lo dicen, quieren uniformidad en los niños. Quieren dar el temario y no importa que los niños tengan inconvenientes o dudas, no sobre la materia sino al aprender. Hay que tener cierta fe en el profesor para aprender, basado en el amor porque si no, no se puede aprender. Es importante dejarse impactar, creer en lo que el otro dice.

 

NO ES LO MISMO CONOCIMIENTO QUE SABER

 

Esa diferenciación es muy importante, no es lo mismo conocimiento que saber. El conocimiento es a nivel consciente, son nociones, fórmulas. El verdadero, el que toca a ser humano, es el saber inconsciente, cuando uno hace que ese conocimiento forme parte de su psiquismo. Para incorporar la operación suma, hay que convertirla en saber, para que se haga efectiva en mí.

 

Es importante aprender a sumar. Ya no elijo entre el cine y novio, lo sumo. No pongo una «o» en medio, pongo una «y». Tengo mis amigos y mi familia. Eso es también una exigencia de las familias hoy en día, renunciar a la vida para quedarte dentro de la familia. Es una tendencia, pero hay que rebelarse.

 

Freud marca que los profesores de Secundaria deberían ayudar a sus alumnos adolescentes a desvincularse de la familia para salir al mundo, mostrarles las bondades del mundo, lo que el mundo les puede proporcionar. Hacerles sentirse confortables como parte del mundo. Serían el vínculo entre la familia y el mundo para favorecer que los adolescentes salgan, vayan a la Universidad, empiecen su mundo laboral, sus relaciones sexuales.

 

También es un aprendizaje pasar de una situación siempre demandante a empezar a dar. Pasar de ser amado a amar, que es totalmente distinto y liberador. Si sumo a la operación de recibir la posición de dar, me libero. Ya depende de mí, no de la mamá, de la novia o del amigo.

 

La educación va coartando los instintos, y el sujeto debe ir descubriendo cómo canalizar esos instintos, cómo sublimarlos, transformarlos en algo saludable, inofensivo tanto para él como para el resto de los humanos.

 

Y cuando hay dificultades en este proceso, lo más conveniente es acudir a un psicoanalista que pueda ayudarnos a manejar la situación.