INCIDENCIA DEL ESTRÉS EN EL MUNDO LABORAL

Según algunos estudios, actualmente el estrés y la ansiedad laboral afectan a 6 de cada 10 empleados, de forma regular, siendo mayor el número de mujeres que el de hombres. El estrés y la ansiedad laborales son temas muy habituales, tanto que el 28% de los problemas de salud mental de los trabajadores en España están relacionados directamente con el trabajo.

Hay mucha gente que padece de ansiedad, angustia, que está de baja por estos motivos, ya que el estrés es algo que provoca trastornos orgánicos. Incluso puede llegar en algunos casos muy extremos a provocar un infarto o situaciones muy conflictivas en cuanto a la salud, para uno mismo, porque evidentemente hay un conflicto interior. 

QUÉ ENTENDEMOS POR ESTRÉS, ANSIEDAD Y ANGUSTIA

La ansiedad o angustia es algo que sentimos, la vamos a calificar de estado afectivo. Corresponde a un afecto de carácter displaciente del que nos queremos desprender lo más rápidamente posible, ya que en muchos casos puede incluso provocar hiperventilación, taquicardia, sudoración, ahogos, sensaciones corporales muy desagradables que hacen imaginar a la persona angustiada que puede llegar a morir o a volverse loca.

El estrés es, básicamente, una reacción a un factor externo, que generalmente desaparece cuando la situación pasa, y puede mostrar los mismos síntomas que la ansiedad o la angustia.

En su insistencia, el estrés y la ansiedad pueden producir enfermedades orgánicas graves, afectando a los órganos vitales del cuerpo. Es una cuestión muy importante que puede tener consecuencias graves en la salud, si no se trata y si uno no aprende a gestionar su angustia, porque no se puede terminar con ella. La ansiedad es algo que nos va a acompañar siempre. Hay que aprender a vivir la vida para que esa angustia, ese estrés, no nos ataque. 

Tenemos que saber que la diferencia entre la salud y la enfermedad siempre es una cuestión de cantidad.

La angustia es una señal. Por ejemplo, en el caso de los sueños de angustia, cuando está muy cerca de realizarse el deseo inconsciente en el sueño, ahí es cuando uno se despierta angustiado, es una señal que nos salva de caer en una situación que nos llevaría a la locura, porque está prohibida. Es algo que dice que eso está prohibido.

En la angustia aparece un miedo a morir, un miedo a volverse loco, pero justamente la angustia es la señal que salva de esa situación, que nos dice que ése no es el camino. Hay que hacer un trabajo psíquico, inconsciente, para cambiar la posición psíquica frente a la forma de concebir esa realidad que está pasando.

La angustia de la creación, por ejemplo, frente a esa angustia uno elige sublimar. El creador, frente a la angustia, hace un trabajo: pintar un cuadro, escribir un poema, componer una canción. Y esa solución no ataca corporalmente. Se deriva, se sublima, se pone en una actividad que va a dar un producto que otros van a poder disfrutar.

Porque, si no, ataca el cuerpo. Toda esa sintomatología tan representativa de la angustia, es como una explosión un poco sexual, tiene los síntomas del acto sexual: palpitaciones, alteraciones respiratorias, el miedo enloquecer, descontrolarse. La angustia hasta puede producir vértigos. Hay un vértigo que es característico del ataque de angustia, y es que parece que la tierra vaya a tragarse las piernas.

La típica imagen de la persona agarrada a algo; ése es el síntoma precisamente, ese no poder soltarse es la base de la angustia. Estoy agarrada a la madre fálica, eso es lo que hace que se genere tanta angustia. La cuestión es separarme para poder acceder al mundo. Todo eso es un procesamiento psíquico que no se puede hacer sin trabajo.

Hay una diferencia entre lo que es la ansiedad y la angustia. La angustia se siente en el cuerpo y la ansiedad es mental. Es muy difícil de tolerar y muy contagiosa entre los compañeros.

No podemos evitar estar angustiados en un momento determinado, porque la angustia es algo normal e, incluso, necesario para el crecimiento, la creación; para prepararse frente a una situación novedosa es necesario sentir cierto grado de angustia. Pero, cuando estas cuestiones se exageran, pueden producir una enfermedad a nivel orgánico, físico y psicológico, pero también una enfermedad en la empresa. También puede enfermar el cuerpo empresarial, el tiempo de trabajo en la empresa.

 

CÓMO REPERCUTEN ESTAS SITUACIONES EN LA EMPRESA

Ante cualquier cambio, ante cualquier crecimiento empresarial, va a haber un momento de angustia, de decir ¿qué está pasando aquí? Que haya temblor, que haya inseguridad, hasta falta de aire entre los empleados, siempre puede haber esas situaciones. Si las hay, la cuestión es tratar ese crecimiento como un proceso, como algo natural que nos permite acceder a un mundo distinto al que estamos, porque normalmente la angustia es un paso entre el goce y el deseo.

Cuando estamos en una situación gozosa, acomodados, con una rutina, unos tiempos, y eso tiene que transformarse en algo que nos hace acceder al deseo, algo desconocido, a producir, ahí se genera incertidumbre. No sabemos nada de ello, es un vacío.

Hay un prejuicio sobre la angustia, se piensa que viene desde fuera, que son causas externan las que la provocan: el entorno, el jefe, el trabajo, etc. Realmente la angustia no viene del exterior, procede del propio aparato psíquico, del interior. No hay nada en el exterior que pueda justificar ese sentimiento. En la angustia, hay algo del exterior que viene a tocar un significante del sujeto, porque no todas las personas se angustian por las mismas cosas, sino que es algo que a cada uno le toca psíquicamente.

La persona angustiada, estresada, ansiosa, tiene un estado de excitabilidad general que no soporta, y cualquier estímulo le hace responder de esa manera, todo le pone nervioso. Además, hay un estado de expectativa, de espera angustiosa, y cualquier cuestión que llega de la realidad, cualquier estímulo, lo interpreta como algo negativo. Por ejemplo, ve que el jefe aparece por la puerta y piensa que le van a despedir. O “Seguro que este negocio no sale, que este trabajo está mal hecho”. Es como un halo de negatividad y, además, siempre con finales fatídicos.

En las empresas se ve que hay trabajadores que tienen ese carácter pesimista, que todo lo ven mal, nada va a salir bien, no se van a conseguir los objetivos, etc. Eso tiene que ver también con el estado de angustia. Lo que sucede en estas situaciones es que se contagia el deseo. En cuanto hay una persona angustiada en el equipo, si no somos capaces de separarnos y estamos vinculados, nos podemos identificar rápidamente y caer en ese estado que, al final, genera una angustia empresarial.

La angustia en la empresa se ve claramente porque hay una anticipación. No dejo que el proceso se desarrolle con total normalidad, sino que quiero cerrar la venta antes de iniciarla. Eso genera angustia y va a dificultar el propio proceso de la venta, porque el deseo se transmite. Por ejemplo, un cliente, frente a un vendedor estresado que quiere vender a toda costa, que se adelanta, empieza a sospechar sobre por qué le quiere vender algo tan rápido. Y el cliente también se le estresa, se le contagia la angustia. Es un sentimiento muy desagradable.

Por eso, la angustia no es una buena consejera a nivel empresarial, porque genera desconfianza en los procesos de negociación. Y debemos tener en cuenta que la confianza es la base del capitalismo. Si no hay confianza, porque se ve interrumpida por la angustia, por los miedos, la culpa o por cualquier otra manifestación psíquica patológica, se va a interrumpir esa confianza necesaria para que se hagan negocios.

En la empresa hay ciertas funciones que deberían fluir correctamente, pero cuando interviene el psiquismo del trabajador, cuando se interpone porque está angustiado, estresado, tiene ansiedad, ahí se estropea la función. Esto va a tener un impacto y unas consecuencias: va a disminuir el rendimiento, que se pierdan clientes, va a producir una insatisfacción o un clima negativo entre el equipo y, sobre todo, va a haber una mala relación con los jefes.

Estamos hablando desde el lado del trabajador, si esto sucede desde el directivo ya es un caos, porque va a producir una gran pérdida de oportunidades. Un directivo estresado, ocupado de sus sensaciones corporales, con miedo a enloquecer, a morir, ¿qué negocio puede cerrar, qué expectativa, si tiene una visión pesimista? No puede hacer nada, sólo que la empresa se bloquee, directamente. Es lo que hace la angustia, paraliza. Uno va generando miedos para evitar sentir angustia, muros para impedir el paso del negocio, de personas, de todo.

A veces, se producen síntomas para no sentir la angustia. Frente a cualquier cuestión de la realidad que viene a tocar al sujeto psíquico que está angustiado, y que no tolera para nada ese movimiento en la realidad o esa excitación que proviene del exterior, ¿qué hace el sujeto para no sentir angustia? Desarrolla por ejemplo un síntoma obsesivo. Tiene que repasar las cuentas de la empresa mil veces para estar seguro de que todo está bien, de que todo se ha cerrado correctamente. Eso retrasa a la gestión empresarial.

Genera impotencia también. Muchas veces la impotencia sexual de algunos hombres, la falta de erección, tiene que ver con esa angustia que sienten frente a la penetración. Esto le pasa a un directivo que tiene que penetrar en el mercado y se le puede generar una impotencia frente a la angustia de esa penetración. Se ve en la sexualidad, en la manifestación sexual, todos estos síntomas, claramente, que luego son síntomas que uno lleva a toda su vida.

Porque la sexualidad, para el psicoanálisis, es más que la genitalidad, incluye lo genital, pero va más allá de lo genital. Cuando hablamos de impotencia, hablamos de impotencia genital, pero también psíquica: de poder hacer un negocio, de poder aprovechar una oportunidad.

Cuando hablábamos del que se anticipa, eso es un equivalente a una eyaculación precoz. Acaba antes de que empiecen las cosas.

Todos estos síntomas son de ansiedad, estrés, angustia. Afectan a todas las personas y las empresas están construidas por personas. Las empresas padecen ansiedad, estrés y angustia porque su equipo humano está en esa situación. Es función de la dirección romper ese circuito, generar representaciones que puedan calmar esa angustia. Cualquier representación va a calmar la angustia, porque al final la angustia está ligada a las representaciones.

Si se liga a representaciones, se calma. Lo que pasa que el angustiado tiende a asociarlo con representaciones negativas y eso es lo que le calma.

Pueden ser otras representaciones más productivas para la empresa. Aunque tampoco se trata solo de incluir representaciones, porque una te calma y la segunda te puede devolver a la angustia. Si logramos encontrar algo que haga avanzar el proyecto y a las personas, dejémoslo fluir.

 

EL FACTOR SEXUAL EN LA ANGUSTIA

El Psicoanálisis señala que hay un factor específico que siempre está en los casos de angustia, de ansiedad, y es un factor sexual, en un sentido amplio. De la sexualidad actual, no de la infantil como sucede en la histeria o en la neurosis obsesiva y en la fobia. En la ansiedad tiene que ver con la sexualidad actual, con esas prácticas sexuales como adelantarse o que uno no tiene potencia suficiente, o el coito interrumpido. Se empiezan los proyectos, pero nunca se cierran.

Tiene que ver con prácticas sexuales nocivas. Hay algo que no tiene una productividad, un desarrollo de esa práctica que no es adecuado, porque hay una interrupción, falta de deseo, falta de posibilidad de erección… Una anticipación… Es una dificultad para elaborar psíquicamente un estímulo físico en el caso de la neurosis de angustia.

Porque hay un cierto temor a ese fin, que es una representación del propio final, de la muerte. Es lo que viene a cuestionar al sujeto que se angustia; el miedo a la muerte siempre está muy presente en la persona angustiada. Tiene miedo a morir o a enloquecer. Son los mayores miedos que se producen en la angustia.

En las empresas también hay ataques de angustia. Cuando la empresa se queda sin líder, sin director o coordinador de equipo, la empresa entra en pánico. Hay un momento de locura, de desorden, arritmia empresarial. Pero no hay representación psíquica de ello, por eso que cualquier representación calma la angustia.

 

LA ANGUSTIA, ENTRE EL GOCE Y EL DESEO

Todos los afectos son colores de la angustia: la tristeza, la alegría, los celos… Es un paso necesario entre el goce y el deseo que todo ser humano debe construir en su vida, porque el goce siempre es goce con la madre fálica, es un goce infantil. Tenemos que construir el propio deseo. Que es lo que da opción a otro goce. Tiene que ver con el mundo, no con la madre fálica que, además, no existe.

Esa tendencia a caer en los brazos de la madre fálica es lo que me lleva a la angustia. Cuando niego el tercero, el mundo, caigo constantemente en esa tendencia improductiva, asfixiante. Muchos problemas respiratorios en los niños son como si la madre estuviese subida encima de sus pulmones: los broncoespasmos, el asma. Eso ya serían trastornos psicosomáticos relacionados con la angustia.

Las enfermedades psicosomáticas se derivan de las neurosis actuales. En su insistencia, una neurosis de angustia puede producir una lesión en el órgano: úlcera, hipertensión, hasta puede producir el infarto. Además, los síntomas del infarto son los mismos que los del ataque de angustia.

Hay ataques rudimentarios y hay ataques equivalentes a los ataques de angustia. Por ejemplo, el vértigo, la bulimia. Muchos trabajadores de las empresas padecen trastornos de alimentación y bulimia que, realmente, pueden ser ataques de angustia. Por ejemplo, querer hacerlo todo uno solo: me llevo bien con todos mis compañeros y luego lo vomito, me separo de ellos, me aíslo. Como lo quiero todo para mí, al final acabo desplazando a todos.

Es normal que haya cierto vértigo, cierta hambre hay que tener. Todo es cuestión de cantidad. Si todo esto afecta a un trabajador, tiene un impacto relativo, pero si afecta a los directivos, va a tener un impacto en la empresa mucho mayor. El directivo es quien marca la estrategia, coordina el equipo, planifica; es fuente de múltiples identificaciones y transferencias.

La puntuación siempre viene a traernos una pequeña muerte, por eso a veces cuesta terminar los proyectos en la empresa. Pero si no los cierras, es difícil abrir otros. La pulsión de muerte es necesaria para la vida, para continuar produciendo, y además da sentido a lo anterior. Hay determinados momentos en que se producen actos en la empresa, que dan sentido a lo anterior.

Ahí también se produce a veces una decepción. Cuando uno termina un proyecto en el que lleva trabajando mucho tiempo dice ¿y ahora qué? otra vez a empezar. Como cuando llega el final de año que todo el mundo se pone con una tensión y luego empieza otro año y continúa. Y no hemos alcanzado la inmortalidad, otra vez a renovar el deseo: Cuando se termina la carrera y hay que acceder al mundo laboral, cuando empieza un matrimonio, etc. Todas esas situaciones de cambio me van a marcar un límite y, si yo lo tolero, me va a ir bien.

No soportar esa angustia necesaria para la creación, para la producción, para abrir un nuevo proyecto, a veces también enferma. Se queda en esa posición. Para entender algo se convierte en un angustiado, en vez de dejar que la angustia le lleve. Ese goce con la angustia, con la madre fálica es porque no hay interrupción; es un goce infantil.

Es importante tener varios amores, varios proyectos. Cuando uno se centra en una sola cosa, siempre es con la madre.

 

CÓMO PUEDE AYUDAR EL PSICOANÁLISIS

La ansiedad, el estrés, la angustia son síntomas psíquicos que remiten con un tratamiento psicoanalítico y, dependiendo de la gravedad del caso, el profesional recomendará un tratamiento individual, o bien, a nivel empresarial, con terapia grupal que canalice de forma productiva las relaciones entre los trabajadores y con ellos mismos.

El psicoanálisis se presenta como una herramienta útil para encontrar soluciones cuando el engranaje en una empresa se estanca, ya sea por la falta de comunicación interna, fundamental para lograr un compromiso laboral entre los empleados de cualquier entidad empresarial, o por los afectos de empleados y jefes.

Según observamos en nuestras investigaciones, esta ausencia de comunicación interna puede producir angustia en los trabajadores, impidiendo el desarrollo normal de la actividad, y constituye uno de los problemas que se presentan actualmente entre las empresas.

Reconocer los límites, someterse a la ley que cada trabajo requiere, aceptar las diferencias entre compañeros y jefes, así como mejorar el compromiso laboral, aumenta considerablemente los beneficios económicos de las empresas.

Esta misma ecuación podemos aplicarla a todos los ámbitos de la vida, para mejorar nuestras relaciones personales en todos los niveles: en la pareja, en la familia, con los amigos, con el frutero, el farmacéutico, etc., pero no sólo con las personas, también con los proyectos, con el dinero, la salud, los estudios, etc.

La calidad de vida tan mencionada y buscada está en relación con una calidad en las relaciones y, sobre todo, en las laborales, en la relación de cada individuo con el trabajo porque, como dice José Martí: «La felicidad sólo puede hallarse en el camino del trabajo».