Mucho se ha polemizado en todas las épocas respecto a la importancia de la carga genética en el comportamiento humano, en la constitución de la personalidad de los sujetos. Pero la realidad es que la personalidad, el sujeto, se va formando, desde el nacimiento, a través del lenguaje y su manera de enfrentar la ley.
La personalidad es como un viento inabarcable que se despliega con fuerza titánica o con delicada caricia. Su origen es una búsqueda en lo humano, y no se trata de una senda trazada, sino más bien, de un caminar que hace al caminante.
El sujeto psíquico es una construcción que se conjuga en cada individuo, concebido socialmente. La personalidad es el efecto de dicho trabajo. Aunque también podemos decir que la personalidad no existe, porque es algo, siempre, por hacer.
SOMOS LENGUAJE
En el ser humano nada viene hecho, todo tiene que ser construido. Y eso implica un trabajo que cada cual debe realizar. Sin esta premisa no podría entenderse que hermanos, criados en la misma familia y con los mismos padres, sean adultos tan diferentes entre sí.
Cuando al principio Freud intentaba encontrar lo psíquico en la base biológica del cerebro, en las neuronas, llegó a un punto en que se dio cuenta de que era imposible. Lo psíquico tiene otras leyes, que son las del lenguaje. No es material, pero tiene materialidad, tiene efectos materiales en la realidad.
Por ejemplo, utilizar una frase en un determinado grupo tiene unos efectos, diferentes a si se utiliza otra frase diferente. El poder que tiene la palabra puede hacer a una persona la más feliz o la más desdichada del mundo. Un orador puede conseguir que un gran grupo le siga, a través del lenguaje.
Hablar también marca las propias limitaciones, en el sentido de que sirve para pedir ayuda, e implica la existencia de otros hablantes. Y eso, rodearme de otros seres hablantes es lo que me va a ayudar a acceder al lenguaje. El lenguaje viene por los otros.
Precisamente por eso es tan importante el lenguaje y por eso el psicoanálisis es tan poderoso, porque es todo a través del lenguaje. El inconsciente está estructurado como lenguaje.
Es el tránsito del cachorrito animal, que es el niño cuando todavía no habla, al cachorrito humano, un sujeto humano. En esa máquina que llamamos complejo de Edipo pasan una serie de cosas que son las que nos hacen constituirnos como hablantes.
EL ACCESO AL LENGUAJE
El niño, cuando llega al mundo, está indefenso, llega prematuro, no ve, la termorregulación corporal no la tiene desarrollada, el sistema inmunológico tarda 6 meses en comenzar a funcionar… Es decir, todavía no tiene totalmente desarrollados todos los mecanismos orgánicos y psíquicos y los tiene que ir construyendo. Tiene que acceder al mundo.
Si no existe una madre, o alguien que haga esa función, que lo proteja, que lo cuide, que le de comer, el niño no sobrevive. Además de todo eso, cuando consigue regular las cuestiones orgánicas, tiene que hacer uno de los pasos más importantes e imprescindibles: acceder al lenguaje.
Eso es precisamente lo que nos diferencia de los animales, que nosotros hablamos. Podemos decir que el ser humano es un animal que habla, y eso nos hace tan sutiles y especiales que la adquisición del lenguaje nos lleva a una división, a la conformación del aparato psíquico. Tenemos psiquismo porque hablamos y hablamos porque tenemos psiquismo.
Para el psicoanálisis el niño, cuando nace, es una placa sensible que recoge todos los estímulos que le llegan y, desde bien pequeñito, entiende todo, aunque no hable. Por eso hay que tener mucho cuidado con lo que se dice delante de él, porque todo lo que hagamos y digamos delante de él lo va a percibir, pero aumentado.
Queda como una primera huella, quedan esas primeras impresiones que van a ser muy importantes después, aunque en ese momento no tengan efecto. Cuando llega una segunda huella, que le da sentido a esa primera, entonces ahí se forja algo, entiende algo. No comprende ni de dónde vienen los niños, ni cuál es la diferencia sexual, ni qué hacen su padre y su madre, ni cuál es el papel del papá…
Ni siquiera quién es él, que eso también es importante. Él tiene que darse cuenta de crear una imagen de sí mismo, y eso ocurre en el estadio del espejo, sobre los 18 meses, antes de acceder al lenguaje. Es una construcción, no nacemos humanos, nos tenemos que humanizar.
Los animales se comunican, pero no pueden acceder al lenguaje, a la palabra, a lo que nos diferencia precisamente de ellos. Esto implica ventajas, pero también inconvenientes.
El acceso al lenguaje es lo más traumático para el ser humano. Porque, al hacernos acceder al mundo del goce, también nos hace entrar en un mundo donde sabemos, aunque sea inconscientemente, que tenemos un límite, que no somos inmortales, que somos seres incompletos. Siempre nos va a faltar algo: la inmortalidad.
Y esto es así porque provenimos de un padre y de una madre, que necesitaron el uno del otro, a nivel sexual, para poder producir un ser humano. Porque sin un macho y una hembra, la especie humana no se podría reproducir. Siempre hace falta la intervención de un espermatozoide y de un óvulo, así que siempre hay hombre y mujer.
Las funciones que siempre van a ser necesarias, padre y madre, las pueden ocupar diferentes personas. Siempre va a haber, sea del género que sea, padre y madre frente a un niño.
Nacemos ya en un mundo hecho de palabras. Cuando nacemos ya nos están esperando, hasta tienen un nombre para nosotros. Además, todas las frases que se dicen cuando el nene está en la pancita: “¡ay, qué patadita! éste va a ser futbolista”, etc. Da igual lo que se diga, pero ya lo estamos incluyendo en el lenguaje.
El niño nace con frases, que tampoco son determinantes, porque precisamente el psicoanálisis lo que nos viene a traer es que se puede cambiar una frase en la estructura inconsciente, y eso es lo que produce la modificación en la realidad del sujeto.
SÓLO LEYENDO LA REALIDAD DE OTRA MANERA PUEDO CONSEGUIR OTROS EFECTOS EN LA REALIDAD
Hay una tendencia a negar la sexualidad en los niños, pero son seres humanos y, como todo ser humano, tienen sexualidad, porque el ser humano tiene sexualidad desde que nace hasta que muere. Los niños tienen ciertas inquietudes que se ven magnificadas, porque están descubriendo el mundo, y les dan mucha importancia. Aún no tienen las herramientas ni la capacidad para gestionarlas.
El niño está construyéndose como ser humano y los modelos de identificación más cercanos que tiene son los padres. Cuando hay en esa construcción algo que no está yendo bien, tenemos que hacer referencia a ese modelo de identificación que son los padres.
Porque nada se supera en los adultos. Vamos pasando por determinadas fases constitutivas de nuestra personalidad, de nuestra mente y en nuestro psiquismo, pero siempre está ahí; por eso decimos que lo infantil perdura en nosotros inconscientemente. Se puede regresar a fases anteriores en las cuales nos hemos quedado fijados libidinalmente, placenteramente, sexualmente, porque la libido es la energía sexual, que no tiene que ver con lo genital.
EL SER HUMANO SE HACE
Lo más importante de nosotros está fuera de nosotros.
Los humanos somos sujetos sociales, tenemos que pensar que todo lo que hacemos influye en otras personas a nuestro alrededor. Me comporto como un tonto, me voy a rodear de gente que tolere eso. Me comporto como un ser inteligente, me voy a rodear de gente que tolera la inteligencia.
Es decir, el psicoanálisis lo que nos está diciendo es: depende de lo que hagamos en nuestra vida, vamos a construir una salud o vamos a producir una enfermedad, un éxito o un fracaso. Digamos que es un proceso de producción. Lo cual no quiere decir que sepamos de él o que sepamos de la enfermedad antes de que se produzca.
Cada vez que aparece un acontecimiento, podemos resolverlo de una manera saludable o no. Por ejemplo, frente a una ruptura amorosa, uno puede decir: “menos mal que me ha pasado esto, porque ya estaba que no podía más, y eso que le quería con locura”, y empieza a producir cosas favorables para su vida. Y, por otro lado, hay gente que destruye su vida, que desencadena una depresión y de la depresión puede llegar al cáncer, o a enfermedades mucho más graves, a enfermedades crónicas o a la muerte.
Como explica Miguel Oscar Menassa en este texto:
«Todo el aparato psíquico se constituye sobre ramificaciones del deseo, sobre las ramificaciones sustitutivas que el deseo va encontrando para consolidar un aparato psíquico para sobrevivir. El principio de realidad se instala como lo que se llama los signos de realidad. Es lo que organiza la memoria, la atención, la percepción, el raciocinio; es lo que organiza la relación con el medio, con el otro semejante; es la organización de los hábitos de vida y a través de la organización de los hábitos de vida es donde se instalan los sistemas morales: horarios, respeto, buena educación; todo eso corresponde al orden ético».
Miguel Oscar Menassa
LA IMPORTANCIA DE LA TERAPIA PSICOANALÍTICA
El psicoanálisis nos permite reconocer estas cosas para que no nos manejen porque, si se tratan, dejan de afectar. Cuando las tratamos, aprendemos a relacionarnos con estas cuestiones y a responder de otra manera.
La mente tiene una capacidad infinita, de la cual utilizamos muy poco. Psicoanalizarse permite abrir un poco más la puerta de la mente. Si queremos ser brillantes en nuestro trabajo, en nuestras relaciones, que nuestros hijos sean gente grande, que se preparen para el mundo, entonces hay que poner en juego lo inconsciente, no se puede sin inconsciente.
En general, tenemos la idea de que nuestra vida es cronológica, que va desde que nacemos hasta que morimos. Pero, para el psicoanálisis, es al revés: sólo desde el futuro podemos leer el pasado. Es decir, que cómo morimos nos va a mostrar cómo hemos vivido.
Porque el tiempo, para el psicoanálisis, es diferente al tiempo del reloj. Normalmente pensamos la realidad como que ha pasado algo y eso produce un efecto, pero en psicoanálisis no es así, partimos de los efectos para reconstruir las causas. Es decir, un hecho sin importancia que ocurre en la actualidad puede producir algo grave en la persona, pero es porque ese hecho remite a un acontecimiento anterior que tuvo una gravedad que no produjo nada en el sujeto en aquel momento.
El aparato psíquico es complejo, en el sentido de que está compuesto por diferentes instancias o sistemas que mantienen relaciones intersistémicas e intrasistémicas. Y también está compuesto por mecanismos psíquicos normales.
La constitución psíquica de cada sujeto dependerá de cómo se las arregla con el saber sobre la mortalidad. Hay límites para todos, los límites del lenguaje y los límites de la muerte, pero las frases que puede pronunciar cada persona, la manera de apropiarse del lenguaje de cada uno es propia.
A uno le dan asco ciertas combinaciones de palabras, a otro le da urticaria ciertas combinaciones de palabras, otras no las puede combinar por vergüenza, y así se va limitando el uso del lenguaje y la vida del sujeto. Es trabajo del psicoanálisis ampliar los límites y abrir candados mediante la interpretación.
Y recordamos que la felicidad solo puede hallarse en el camino del trabajo, que la energía psíquica ligada a un trabajo en la realidad produce efectos en la realidad. Mientras que la energía psíquica no ligada a un trabajo en la realidad produce efectos, pero en el cuerpo, en la realidad psíquica, produce síntomas y enfermedad.
El trabajo permite que con las propias manos podamos transformar la realidad psíquica y la realidad material, porque yendo al psicoanalista, haciendo el trabajo de ir al psicoanalista, de hablar, puedo transformar mi realidad psíquica y, por consiguiente, la realidad material.
Si uno no hace un trabajo a favor, lo hace en contra. Siempre hay trabajo, en la realidad y a nivel psíquico, de las dos formas, porque querer evitar trabajar laboralmente, también es un trabajo, gasta muchísima energía y muchísimo tiempo.
Es por eso que el ser humano se hace, porque todo tiene que construirlo, nada le viene dado sin trabajo.